Alimentarse de manera saludable implica consumir variados tipos de alimentos, particularmente aquellos que aportan más beneficios a nuestro cuerpo.

Los frutos secos entregan un gran aporte nutricional. Contienen una importante cantidad de minerales: magnesio, calcio, potasio y hierro. Además, son considerados como excelentes antioxidantes, entregando también un importante aporte vitamínico.

Sin embargo, todos los frutos secos son variados y aportan diferentes tipos de nutrientes.

Las nueces mejoran la conexión neuronal gracias a su elevado aporte de polifenoles y otros antioxidantes, reduciendo las posibilidades de sufrir accidentes vasculares cerebrales y cardiovasculares.

Las almendras, por su parte, son uno de los alimentos que mayores beneficios contribuyen a nuestra salud. Contienen un elevado aporte de nutrientes como hierro, vitamina E, calcio, magnesio, riboflavina y fibra. Incorporar almendras a tu dieta como snack, también ayuda a controlar los niveles de colesterol y reducir la sensación de hambre entre comidas.

Otro fruto seco que resulta altamente saludable, en su versión sin sal, es el maní. Esto se debe a que contiene una gran cantidad de ácidos grasos esenciales y proteínas. Los ácidos grasos monoinsaturados ayudan a reducir el colesterol “malo” y ayudan a mantener las concentraciones “bueno”. Además, al ser un alimento con bajo índice glicémico (niveles de azúcar), es apto para diabéticos.

Otro beneficio del maní tiene directa relación con las mujeres durante su embarazo, ya que éste contiene altas dosis de ácido fólico: un nutriente fundamental para para la generación de nuevas células en el cuerpo y para evitar malformaciones congénitas.

Las castañas de cajú, por otro lado, además de ser uno de los frutos secos predilectos de muchos, también es un conocido antioxidante. Es además una buena fuente de calcio (beneficioso para los huesos), magnesio y vitamina B, que ayuda a combatir la depresión y falta de ánimo.

Los frutos secos, como vemos, son fundamentales para una buena alimentación. Sin embargo, es importante destacar que éstos deben consumirse según las porciones recomendadas, ya que son altos en calorías y pueden contribuir al aumento de peso si no los dosificamos correctamente.